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Datos Básicos

Datos Básicos

De Generaciones Interactivas

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Una generación equipada

Los datos de posesión que arroja el estudio muestran que nos encontramos ante una generación equipada: el 61% de los más pequeños (6-9 años) tienen un computador en su casa; a partir de esa edad y hasta los 18 años la cifra aumenta hasta alcanzar el 65%. Casi la mitad de los escolares encuestados (46%) afirma disponer de una conexión a Internet en su hogar. El 42% de los pequeños y el 83% de los adolescentes, por último, poseen un teléfono celular propio. No obstante, la posesión, a veces dificultada por las condiciones económicas, no limita el acceso a estas tecnologías interactivas: el 63% de los encuestados navega por la Red, porcentaje que alcanza el 96% a los 17 años, lo que confirma la afinidad de este grupo de edad con los dispositivos digitales.

Uso multifuncional de las pantallas

La Generación Interactiva accede a las tecnologías de forma integrada y multifuncional: combina el uso previsto de la pantalla con nuevas funcionalidades que cubren sus necesidades. Por ejemplo, Internet les sirve de ayuda en sus tareas escolares pero, sobre todo, les brinda la posibilidad de una conexión permanente con todo lo que les interesa. Basta ver los usos más frecuentes relacionados con la descarga de música, vídeos o fotos (59%). El celular se ha inventado para hablar, pero también es posible comunicarse de otras maneras: mensajes de texto (77%) o, por ejemplo, ver fotos y vídeos (47%). La Generación Interactiva exprime y experimenta con las pantallas para servir a dos aspectos esenciales de su vida: el ocio y la relación social.

Jóvenes multitarea

A pesar de la profusión de pantallas en la vida de los niños y jóvenes, la Generación Interactiva se muestra capaz de prestarles atención al mismo tiempo que realiza otras tareas. Los datos confirman la simbiosis entre un público con dificultades para mantener la atención en una única tarea y unos medios que ofrecen una lectura no lineal. El 70% de los mayores declara comer mientras la televisión está encendida, y en un 39% de los casos hacer la tarea. Incluso un 15% afirma navegar y mirar el televisor simultáneamente. El teléfono celular se mantiene encendido mientras están en clase, para el 54% de los casos, mientras que acompaña a su tiempo de estudio en un 78% de las ocasiones.

Una ciberadolescencia precoz

Los datos confirman la progresiva reducción de la edad de acceso a las pantallas: por ejemplo, 6 de cada 10 niños afirman haber obtenido su celular alrededor de los 12 años. Precisamente esta edad marca la entrada en la ciberadolescencia: los usos de Internet se modifican hacia todo aquello que permita una conexión constante con el grupo de iguales; el celular supera el 50% de penetración; y los videojuegos dejan de ser un juego para convertirse en una relación –competitiva o social- con amigos y desconocidos. Entre los que son dos o tres años mayores, parece producirse un cambio en los perfiles de uso y valoración de las diversas pantallas, entrando en un estadio de cibermadurez. La novedad del videojuego se atenúa y gana peso la televisión, incluso frente a Internet. Los consumos se moderan y los medios parecen encontrar otros fines: por ejemplo, Internet se utiliza más para estudiar.

Relación y acción: ejes del uso de las pantallas

La vertiente comunicativa y relacional -enviar mensajes SMS (15%), hablar (28%), utilizar el Messenger (19%), etc.,- así como el uso lúdico (32%) concentran la mayor parte del tiempo de uso de las tecnologías. Una mirada a los datos en función del género, permite establecer diferencias entre chicos y chicas. Un 50% de los varones, entre 10 y 18 años dispone de videoconsola frente al 30% de las chicas. Mientras que los primeros ven en las pantallas un medio para competir de forma lúdica –el 51% utiliza juegos de carreras y un 48% opta por títulos basados en argumentos bélicos-, las chicas suelen chatear más (el 66% frente al 61% de los varones) y prefieren el teléfono celular frente a otros medios que no permiten tanta interacción con sus iguales. A su vez, son jugadoras preferiblemente de títulos que les permitan construirse en un entorno de relación social.

Una generación celularizada

Sin obviar el actual peso de la gran pantalla o el uso multifuncional que hacen de todas ellas, se perfila un futuro dominado por el ]]celular]]. Es la pantalla que les acompaña a todas partes (tan sólo un 20% afirma apagarlo cuando se va a la cama) y les sirve de nodo para gestionar todas sus actividades: el 53% lo usa para jugar, el 43% para hablar y el 26% lo hace para enviar y recibir mensajes de texto.

Emancipación tecnológica

Dos son las cuestiones fundamentales que apoyan este principio. Por un lado, la consolidación de la cultura del dormitorio: a partir de los 10 años, el 51% define su propio dormitorio como el lugar donde más ve la televisión y el 98,5% de toda la muestra afirma poseer al menos un televisor en su hogar. Por otro lado, el acceso en solitario a las pantallas es la situación más habitual de uso entre los menores; sirva el siguiente ejemplo: el 75% navega por la Red en solitario, el 60% se decanta por la opción de juego con videojuegos de forma individual y el 47% de los niños con edades comprendidas entre los 6 y 9 años afirma ver solos la televisión.

Aprendo en la escuela, navego en la calle

Los lugares más habituales de acceso a la Red ofrecen algunas paradojas. Para el 48% el hogar constituye un sitio frecuente en la realización de esta actividad. Sin embargo, al mismo tiempo que un porcentaje significativo (30%) de niños aprende y utiliza Internet en la escuela o cita a un profesor como la persona que le enseña a navegar (19%), entre estos menores el lugar más habitual para conectarse lo constituye un sitio público ajeno al contexto educativo en el que se ha adquirido el conocimiento, o a la realidad familiar en la que viven. En este sentido, los cibercafés aparecen como un lugar estratégico en el uso de Internet para un 48% de los menores.

Mediación educativa

La importancia de educar en el uso de estas pantallas exige, como punto de partida, que quienes deben realizar tal tarea sepan cómo utilizar los nuevos medios. En este punto, los datos de la encuesta demuestran cómo los profesores se encuentran en mejor situación frente a los progenitores. Entre los primeros, según sus alumnos, más del 40% se apoya en la Red para la explicación de sus materias, mientras que tan sólo un 6,6% de los jóvenes reconoce que sus padres han intervenido en su aprendizaje sobre Internet. Sin duda, esto condiciona la posterior influencia que pueden ejercer sobre la Generación Interactiva en este ámbito, como ponen de manifiesto también otros datos: mientras que la escuela juega un papel significativo en la enseñanza del uso de la Red, sólo el 9% de los menores reconoce realizar algún tipo de actividad conjunta con sus padres en Internet. En definitiva, los nuevos medios plantean una oportunidad educativa singular: padres y madres pueden recuperar espacios y tiempos perdidos si transforman la Generación Interactiva en Familias Interactivas.